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¡Alerta! Mi hijo tiene sobrepeso

El sobrepeso y la obesidad infantil están creciendo a pasos agigantados, poniendo en riesgo la salud presente y futura de los más pequeños de la familia. Esto se debe a numerosos factores, entre ellos la mala alimentación, malos hábitos de vida en general y el sedentarismo.

“Los niños/as y jóvenes (5 a 17 años) deben acumular un mínimo de 60 minutos diarios de actividad física, mayoritariamente aeróbica, de intensidad moderada o vigorosa, y un mínimo de 3 veces a la semana de práctica de actividades que fortalezcan el aparato locomotor”, afirmó en forma tajante el Dr. Fernando Ulloque, médico especialista en pediatría y medicina del deporte, y Director del Hospital Misericordia Nuevo Siglo, en el marco de las “XX Jornadas de Medicina Nutricional y Obesidad” de Fundación Diquecito.

Frente a esta situación ideal, las cifras de la Organización Mundial de la Salud (año 2016) arrojan que el 81% de los adolescentes “no alcanza” los 60 minutos diarios de actividad física recomendada”, lo que debe despertar en nosotros una gran preocupación.

Los principales peligros

Debemos entender que la obesidad infantil no es una situación transitoria, sino que puede marcar al niño para el resto de su vida. Su persistencia en la adultez puede llevar al desarrollo de enfermedades que se desprenden de ésta (comorbilidades), entre las que se destacan:

  • Resistencia a la insulina
  • Diabetes mellitus tipo 2
  • Hipertensión arterial
  • Síndrome metabólico
  • Apnea obstructiva del sueño

Pero también hay un elemento no menor que aflora detrás de la obesidad infantil, y que va más allá de estas enfermedades a nivel orgánico: el desarrollo de una baja autoestima y de una peor calidad de vida. En otras palabras, si no dimensionamos a tiempo las implicancias del exceso de peso en nuestros hijos, podemos estar marcando su futuro tanto en términos físicos como psicológicos.

¿Cómo combatir la obesidad infantil?

Abordar este tema con niños y adolescentes no es una cuestión sencilla; pero hay consejos muy prácticos que podemos aplicar para generar motivación hacia la práctica de actividad física que –sumado a una buena alimentación y buenos hábitos de vida- ayude a un control del peso corporal.

Algunos de ellos son:

Diversión. El niño no debe ver la actividad física como una obligación, sino que debe divertirse al practicarla y verse motivado a continuar.

Respaldo familiar. Ningún objetivo podrá cumplirse sin el necesario acompañamiento de la familia, la cual debe incentivar e interesarse por la evolución del niño/adolescente.

Sentimiento de seguridad y mejora auto percibida. Los logros deben detectarse y resaltarse, ya que esto motivará a seguir adelante.

Inexistencia de coacción en la elección de la actividad. Este punto es muy importante. No debemos obligar a nuestros hijos a practicar la actividad física que nosotros queremos, sino aquella que a éste le guste y lo motive a no abandonar.

“La infancia es el momento óptimo para prevenir el sobrepeso y la obesidad, incorporando hábitos saludables. Pero si éstas ya están instaladas, debemos diagnosticarlas y trazarlas precozmente para prevenir la aparición de comorbilidades”, enfatiza el Dr. Ulloque, quien destaca en este sentido que “los mayores desafíos hacia el futuro son cómo hacer penetrar la motivación y cómo inducir cambios duraderos”.

Clínica Diquecito cuenta con un programa para el tratamiento de la Obesidad Infanto-Juvenil, adaptado a las necesidades y posibilidades de los más pequeños de la casa. Si usted desea conocer más al respecto, ingrese AQUÍ.

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