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Cinco pasos para reemplazar los malos hábitos por hábitos saludables

En nuestro news anterior hablamos acerca de las Enfermedades No Transmisibles y de cómo éstas pueden ser en realidad "contagiosas" desde un punto de vista "social", dado a que los malos hábitos –que en general son los que las generan- suelen ser imitados entre pares.

Y cuando nos referimos a esos malos hábitos "socialmente contagiosos", hicimos foco en algunos de ellos: la mala alimentación, el sedentarismo, el tabaquismo, y la dependencia al alcohol y a otras sustancias.

Pero en esta nota vamos a ir un poco más allá, y veremos cómo podemos reemplazar los malos hábitos ya adquiridos, por hábitos saludables a largo plazo.

En primer lugar debemos saber que un hábito, desde la óptica de la salud mental, "es la repetición sistemática de una conducta, que termina formando parte de la vida misma", explica la Lic. María Paula Martínez (M.P: 7.286), integrante del Departamento de Salud Mental de Clínica Diquecito. Ellos no se heredan ni nacen con nosotros sino que se aprenden. "Cada persona es influida por la familia, la escuela, los amigos, el trabajo y el estilo de vida, entre otros, ya que éstos son factores que construyen nuestra identidad y escala de valores. Las experiencias, sentimientos, ideas, valores y vivencias significativas dan marco a los hábitos de cada sujeto", agrega la profesional.

Es por esto que existen buenos hábitos, que están dirigidos hacia una mejora de la calidad de vida de la persona, como el hábito de comer bien, hacer ejercicio, cuidar el descanso, etc; pero también hay malos hábitos, que son fuente de insatisfacción y tienen consecuencias negativas en nuestra vida, al punto de convertirse en vicios que nos llevan a cometer excesos.

Es por todo esto que desde Diquecito sugerimos algunas herramientas útiles para modificar nuestros hábitos:

  1. La primera es elaborar una lista de hábitos, para poder luego identificar cuáles son los que usted considera "buenos" (le hacen sentirse y estar bien) y cuáles "malos" (afectan negativamente su calidad de vida).
     
  2. Una vez que logramos identificarlos, debemos enfocarnos en los hábitos negativos detectados, y tratar de determinar cuáles son los factores que pensamos que los han desencadenado (ej: empezar a fumar por un problema familiar, o dormir menos de lo indicado por exceso de trabajo, entre otros).
     
  3. Una vez que anotamos las conclusiones, pensar en todas aquellas actividades con las que entendemos que podríamos reemplazar esos malos hábitos satisfactoriamente. Por ejemplo, si fumo como consecuencia de problemas interpersonales tal vez la actividad física puede ser una "descarga" alternativa para mis emociones acumuladas. Debemos evaluar qué cambios debemos hacer en nuestra rutina y establecer metas reales, cortas y alcanzables.
     
  4. Además debemos hacer un plan de acción para lograr la constancia y la paciencia. En este proceso es muy importante tener en cuenta los fracasos más que los éxitos.
     
  5. Y por último, establecer un plan de recompensa a los logros que alcancemos según las metas trazadas. Por ejemplo, comprar x monto de ropa por cada 5 kilos bajados, o irme de viaje de placer si cumplo 12 meses sin fumar. Debemos saber remarcar los logros y recompensarnos, ya que esto traerá grandes beneficios en nuestra autoestima así como también nos ayudara a no perder la motivación y romper con las rutinas rígidas, logrando dejar el área de confort y trascendiendo al área de aprendizaje. En otras palabras, necesitamos sentirnos protagonistas de los cambios, ser sujetos de acción y personas verdaderamente optimistas que contagiemos a los demás.

Si usted desea recibir ayuda especializada en el tratamiento de algún mal hábito que está perjudicando su salud, en Clínica Diquecito tenemos la solución.

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