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¿Cómo lograr un equilibrio entre el trabajo, lo personal y lo familiar, para no caer en el stress crónico laboral?

Hoy es muy común que hagamos todos los días lo mismo: nos levantamos, desayunamos a las apuradas, vamos al trabajo a contrarreloj y muchas veces quejándonos y, para peor, en el camino escuchamos en la radio alguna noticia que nos genera mal humor y nos desenfoca. Por más temprano que lleguemos a la oficina, parece que la carga de trabajo que nos espera es imposible de cumplir en una jornada, aunque lo intentemos. Dejamos en esa oficina la mayor parte del tiempo de nuestra vida –muy posiblemente más de lo que nos dedicamos a nosotros mismo y a nuestra familia- y luego iniciamos el pesado regreso. Volvemos a casa, entramos ya agobiados y estresados; y con el último recurso de energía que nos queda –si es que nos queda- comenzamos a vivir lo que queda del día.

No estamos haciendo apología en contra del trabajo; sino que pretendemos mostrarte el desequilibrio entre lo urgente y lo importante; entre lo que hago para que mi familia sea feliz en cuanto a nivel de vida, y los recursos que realmente doy a mi familia en cuanto a tiempo de calidad.

Recientemente la organización Vistage realizó una encuesta a 202 líderes, gerentes y dueños de pequeñas y medianas empresas del país, la cual arrojó como conclusión que existen problemas para llegar a un equilibrio entre lo personal y profesional.

Los resultados de la encuesta, recogidos en un artículo del diario argentino La Nación, arrojó que “un 61% de las 202 personas relevadas estaban satisfechas con la cantidad de horas que le dedican a su trabajo” y que “el 94% manifestó que disfruta mucho o algo de su trabajo, mientras que un 97% afirmó sentirse productivo”.

Hasta aquí todo bien, pero sabemos que el excesivo trabajo puede tener una contraparte muy negativa, si es que éste no se realiza en un entorno saludable, en un contexto estable, con relaciones interpersonales positivas y sin sobre exigencias que van más allá de nuestras posibilidades. Ni qué hablar si nos referimos a los clientes o empleados problemáticos, a las dificultades con la cadena de pagos, a cambios constantes en las reglas de juego y a otros elementos de esta estirpe.

Es así como estas mismas personas que están “realizadas” en su trabajo, aseguraron en un 84% de los casos experimentar stress crónico día a día, y reconocieron que su familia es la “cuenta pendiente”, al punto de que casi la mitad manifestó sentirse “regular o mal” con la cantidad de horas que pasan con ella.

La Lic. María Paula Martínez (M.P: 7.286), integrante del Departamento de Salud Mental de Clínica Diquecito, advierte sobre el peligro de no saber separar nuestros espacios, y de sobre exigirnos haciendo foco exclusivamente en áreas tales como el trabajo. Asegura que estas situaciones son claros disparadores del stress crónico. “No solamente nos estresamos por la cantidad de horas y a veces mala calidad de trabajo que tenemos, sino también por la impotencia de saber que no estamos cumpliendo con los roles que además tenemos en nuestra vida personal y familiar; que estamos en falta con nosotros mismos porque no hacemos nada por nosotros, y también lo estamos con nuestros seres más queridos porque prácticamente no compartimos tiempo de calidad con ellos”. En otras palabras, hablamos de un stress crónico a causa del “hacer”, pero también de un malestar negativo que se genera por el “no hacer”, por la omisión consciente de algunas cuestiones fundamentales, y aún mucho más importantes que el trabajo.

“En Diquecito nos encontramos a diario con personas cada vez más jóvenes que son sumamente exitosas y reconocidas en lo laboral por su rápido crecimiento, pero que no están viviendo vidas felices; no pueden manejar su ansiedad y sienten la impotencia de no poder llevar ese éxito laboral a su casa, no por falta de intención sino muchas veces por la sencilla razón de que el stress crónico laboral está consumiendo sus vidas poco a poco”, explica la Lic. María Paula Martínez.

Por lo tanto, ¿qué hacemos para poder lograr un equilibrio entre lo laboral, lo personal y lo familiar, reduciendo tanto el stress crónico por “sobrecarga” como aquel que se nos genera por “omisión”, es decir, por no cubrir efectivamente todos los frentes que deberíamos atender?

En este sentido, la Lic. Martínez nos comparte algunas sugerencias prácticas para evitar el stress crónico laboral:

  1. Identificá lo que te estresa, haciendo un registro diario de las situaciones que se han dado y cómo has respondido ante ellas.
  2. Desarrollá respuestas saludables, como por ejemplo evitar el consumo excesivo de cafeína mientras trabajás.
  3. Establecé límites, instaurando una línea clara en tu trabajo, por ejemplo, tratando de no consultar el correo electrónico de la empresa desde casa o evitando contestar al teléfono por asuntos de trabajo fuera del horario laboral.
  4. Tomá un tiempo de vacaciones, o días libres, y procurá que éstos sean productivos, de modo que puedas regresar al trabajo sintiéndote revitalizado y listo para rendir al máximo.
  5. Aprendé a relajarte, intentando no realizar varias tareas a la vez y evitando distracciones.

En Diquecito atendemos a diario este tipo de situaciones, cuyas consultas son cada vez más frecuentes. Ayudamos a nuestros pacientes que sufren stress laboral a definir un nuevo plan de acción y los orientamos con pautas claras para poder implementar todas aquellas herramientas que pueden marcar un antes y un después en sus vidas. Nuestro objetivo es ayudarte a que puedas ampliar tu calidad de vida priorizando el descanso, modificando tus hábitos alimenticios y realizando actividad física para que dejes de hacer foco en el trabajo y puedas mejorar tu desarrollo personal y tus vínculos familiares. Nuestro Programa “Stress y Burnout” te dará todos los recursos que estás necesitando para encontrar el equilibrio y para evitar que te enfermes o pierdas el disfrute.

Si deseás conocer más acerca de nuestros programas, ingresá AQUÍ.

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