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Cuando las emociones nos enferman

Los seres humanos somos cuerpo, alma y espíritu. Esto significa que si uno de ellos falla, el funcionamiento integral del mismo no será óptimo. En otras palabras, no podremos tener una vida plena si no existe una armonía entre estos ejes.

Sin embargo, solemos cometer el error de centrarnos solo en el cuidado de nuestro cuerpo cuando en realidad muchas desavenencias que ocurren son ni más ni menos que el resultado de una vida emocional desordenada.

El 10 de octubre de cada año se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental. Y al hablar de “salud mental” tendemos a caer en la trampa de remitirnos a aquellas personas que luchan contra una enfermedad mental visible y diagnosticada. Pero lo cierto es que cualquiera de nosotros puede estar viviendo una vida no plenamente feliz a causa de haber descuidado su sistema emocional, el cual está directamente ligado a nuestra mente.

El fuerte vínculo entre mente y cuerpo

La ciencia ha comprobado el claro vínculo existente entre las emociones y las enfermedades con manifestaciones físicas. Y en ese marco aparece lo que llamamos “enfermedades psicosomáticas”. Así como un virus al ingresar a nuestro cuerpo puede enfermarnos, y generar síntomas y posteriores consecuencias, el mal uso de la emociones también puede dar lugar a desequilibrios mentales que terminen provocándonos síntomas físicos, y robándonos el bienestar.

Estas “enfermedades” no pueden ser detectadas a través de un análisis de laboratorio, pero sí tienen la gran ventaja de que podemos trabajar en su solución al poner en palabras todo aquello que nos duele o afecta, logrando así que la enfermedad se alivie y hasta desaparezca.

“Existe una gran cantidad de desencadenantes de las ¨enfermedades psicosomáticas¨, pero los más frecuentes que encontramos son separaciones, conflictos familiares, la pérdida de seres queridos, traumas sufridos en algún momento de la vida; cambios en nuestro estilo de vida, mudanzas y hasta cambios laborales, entre otras tantas situaciones”, explica la Lic. María Paula Martínez (M.P: 7.286), integrante del Departamento de Salud Mental de Clínica Diquecito.

Estas situaciones pueden generar un sinnúmero de enfermedades somáticas -o bien agravar marcadamente cuadros de enfermedades ya existentes-, tales como:

  • Asma bronquial
  • Dolor de espalda
  • Hipertensión arterial
  • Palpitaciones y taquicardia
  • Vértigo y mareo
  • Úlceras
  • Dolor en las extremidades y articulaciones
  • Náuseas
  • Colitis ulcerosa,
  • Entre otras

Entonces… ¿Qué hacemos con el mal uso de las emociones?

Las emociones son una parte fundamental de cada uno de nosotros. De hecho, gracias a ellas es que podemos disfrutar del entorno que nos rodea, de nuestros seres queridos y del placer que nos generan ciertas cosas. El problema es la manera en que cada uno de nosotros decodifica mentalmente las situaciones que enfrentamos en nuestro diario vivir. En otras palabras, un mismo episodio como la muerte de un ser querido puede ser prontamente superado por una persona, mientras que para otras puede ser un desencadenante de enfermedades psicosomáticas.

Pero esto también puede variar en los diferentes momentos de vida. Así, cuestiones que en algún momento nos resultaban irrelevantes, en otra instancia de nuestras vidas pueden ser un disparador peligroso. Y esto depende mucho de factores tales como nuestro nivel de estrés y grado de ansiedad, entre otros.

En definitiva, todo esto se relaciona con el manejo de las emociones ya que ellas determinan nuestra salud mental y el equilibrio que tengamos en todas las esferas de nuestra vida.

¿Cómo afrontar el problema emocional?

“Cuando en nuestro cuerpo hay algo que no está funcionando bien, cuando hay un desequilibro entre las diferentes áreas de nuestra vida y no estamos pudiendo lidiar con cuestiones que nos quitan calidad de vida, es importante trabajar sobre lo que en Diquecito denominamos ¨tres ejes¨; esto significa abordar la salud de la persona no solo desde el aspecto físico sino también desde lo mental y lo espiritual”, agrega la Lic. Martínez. Cuando el tratamiento, es encarado integralmente desde estos tres ejes, su éxito estará garantizado.

Esta visión se aplica a todos lo tratamientos que ofrecemos. No se trata solo de desestresarme, sino de encontrar las causas que generaron dicho stress para evitar que esta situación se vuelva a repetir; no se trata solo de dejar de fumar, sino de detectar aquello que me incita a hacerlo y a autodestruirme. No se trata solo de bajar de peso sino que debemos ir mucho más allá e indagar en las razones que causaron que no podamos medir nuestra conducta ante la comida. Seguramente mucho de esto tiene que ver con mi manera de sentir y pensar, y con la manera en la que acciono para enfrentar el mundo que me rodea. Debo trabajar en lo más profundo en cuestiones tales como la identidad y la autoestima. Solo así podré mejorar definitivamente mi calidad de vida.

Si usted sufre de alguna afección sin diagnóstico, o considera que no está logrando alcanzar plenitud en su salud, consúltenos. Nuestra institución cuenta con un amplio equipo de profesionales médicos y con contención psicológica, para ayudarlo no solo a alcanzar sus objetivos de salud sino también a detectar todos aquellos factores negativos que le han hecho perder su bienestar integral. Conozca más ingresando AQUÍ!

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