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Dos peligrosos enemigos de la salud,

Su consumo parece inofensivo: “Una copita más”, “un vasito más, total es solo líquido”.

Nada más lejano de la verdad que este tipo de afirmaciones. Es que muchas de las bebidas que consumimos actualmente tienen una alta carga de calorías, de esas que no nos alimentan pero que se traducen en nuestro peso corporal y en otros problemas de salud.

Las bebidas azucaradas

En primer lugar es importante destacar que en las llamadas “bebidas azucaradas” no se utiliza azúcar por cuestiones económicas, sino Jarabe Alto en Fructosa (JAF). El mayor consumo de JAF en el ser humano proviene de este tipo de bebidas y Argentina se encuentra en el séptimo lugar en el consumo de esta sustancia a nivel mundial. Lo nocivo de este producto es que la ciencia ha determinado que su consumo es altamente perjudicial para la salud, ya que se metaboliza de una manera distinta al azúcar y predispone grandemente a padecer Diabetes tipo 2 y a desarrollar otras enfermedades, las Cardiovasculares por ejemplo.

çSe estima que en Argentina se consumen anualmente 133 litros anuales per cápita de bebidas “azucaradas”, en donde el 66% de sus habitantes de entre tres y quince años lo hace al menos una vez al día. También se sabe que las ventas de este tipo de bebidas se incrementaron un 238% en las dos últimas décadas.

Todo esto favorece la epidemia global de sobrepeso y obesidad en nuestro país, que ha alcanzado más del 57% de la población, con una desgraciada prevalencia a nivel infantil. Tomemos nota de este enemigo oculto que está presente en muchas bebidas comerciales, inclusive en aguas saborizadas.

Bebidas alcohólicas

En el caso de las bebidas alcohólicas como el vino, no faltará quien apunte que el Dr. René Favaloro recomendaba consumirlo para la prevención de enfermedades cardiovasculares. Si bien eso es correcto, debemos recordar que él lo indicaba en dosis diarias aptas para la salud (un vaso de vino por día en la mujer y dos en el hombre). “Cuando dicha dosis se supera, se genera un efecto opuesto que puede perjudicar gravemente nuestra salud, favoreciéndose el desarrollo de más de 200 potenciales enfermedades y lesiones; por ejemplo, la ya conocida y fatal cirrosis hepática, además de algunos tipos de cáncer”, apunta el Dr. Rubén Salcedo, Director Médico de Clínica Diquecito. Además, el consumo excesivo de alcohol provoca que las personas sean más susceptibles y menos adherentes al tratamiento de enfermedades infecciosas como el VIH y la tuberculosis. Todo esto sin olvidar que es el principal factor de riesgo de muerte en adolescentes.

Los países latinoamericanos en donde más alcohol se bebe son los siguientes:

  • Argentina: 9,3 litros de alcohol puro por persona por año.
  • Chile: 9 litros de alcohol puro por persona por año (en informe anterior era de 9,6 litros).
  • Perú y Brasil: 8,9 litros de alcohol puro por persona por año.

Es preocupante que en Latinoamérica y el Caribe sólo un 10% de los bebedores ingiere, en promedio, más del 40% del total de alcohol consumido en la región.

El alcohol, además de sumar calorías no nutritivas, aumenta la violencia, accidentes de tráfico y reduce la productividad de los trabajadores por “depresentismo” (personas que acuden a su puesto de trabajo sin ánimo ni fuerzas).

En resumen: se ha dicho que existe una diferencia entre las bebidas alcohólicas y las azucaradas, ya que las primeras son beneficiosas para la salud y las otras no. Pero debemos destacar que el consumo en exceso de ambas clases de productos es perjudicial para la salud.

Es importante tener presente que para un varón se necesitan alrededor de 2.000 Kcal/día y 1.800 Kcal/día para la mujer a fin de manterner un peso sano. Al respecto, las bebidas azucaradas tienen un promedio de 45 Kcal/100 ml (450 Kcal/litro) y las bebidas alcohólicas como el vino poseen término medio 80 Kcal/100 ml (800 Kcal/litro), lo que a la hora del aporte calórico puede favorecer la aparición de sobrepeso u obesidad.

Recordemos que además de la implicancia en el peso corporal, los excesos en ciertas bebidas pueden despertar graves enfermedades.

Entonces, si usted está luchando con el exceso de peso desde hace tiempo y no encuentra una explicación, tal vez el problema pueda estar radicado en el consumo excesivo de ciertas bebidas. Incluso si usted padece de algunas enfermedades, éstas pueden deberse a esta misma situación. A la hora de analizar y debatir sobre estos temas, es importante que recordemos que lo que en realidad necesita el hombre para su subsistencia, desde su aparición en este mundo, es agua y no otra cosa.

Estamos en pleno período de fiestas, no solo de Navidad y Año Nuevo sino de cierre de año. Propongámonos pasar un diciembre en salud, sin tener que arrepentirnos luego por lo que comimos o tomamos de más. Entonces, no enfoquemos nuestra atención solo en los sólidos que ingerimos sino también en evitar desbordamos con el vino, las gaseosas o incluso con otras bebidas azucaradas sin gas (es importante leer el informe de calorías en el etiquetado). Será una manera de cuidar nuestro peso, conservando los resultados logrados con esfuerzo, y proseguir hacia un peso saludable

Y si necesita ayuda para modificar hábitos de consumo y reemplazar su alimentación actual por una más sana, nuestro equipo de profesionales médicos puede ayudarle.

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