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Las enfermedades no transmisibles ¿son contagiosas?

Las enfermedades son categorizadas según diferentes criterios, ya sea por la forma en la que se contraen, por los órganos que afectan o por las consecuencias que producen, entre otras. En esta ocasión hablaremos acerca de las llamadas "Enfermedades No Transmisibles".

En términos simples, las Enfermedades No Transmisibles (ENT) son aquellas que se desarrollan en la persona a partir de diferentes razones, sin haber un vector (virus, bacteria o parásito) responsable de su transmisión entre los individuos. Sin embargo, estas ENT matan a 40 millones de personas cada año, representando el 70% de las muertes que se producen en el mundo según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Las enfermedades cardiovasculares constituyen la mayoría de las muertes por ENT (17,7 millones cada año), seguidas del cáncer (8,8 millones), las enfermedades respiratorias (3,9 millones) y la diabetes (1,6 millones)", apunta la OMS.

¿Qué queremos decir con que no sean transmisibles?

Aunque estas enfermedades no son "formalmente" transmisibles desde un punto de vista de un contagio a través de un vector, debemos saber que desde la óptica social sí lo son.
Si partimos del hecho de que los desencadenantes habituales de una enfermedad -por ejemplo cardiovascular- pueden ser cuestiones tales como la mala alimentación, al sedentarismo y/o una adicción al cigarrillo, alcohol u otras sustancias nocivas para nuestro organismo, podemos definir que la causa de dicha enfermedad es, en definitiva, los malos hábitos de vida. Y a estos hábitos sí podemos definirlos como "contagiosos" o "transmisibles" desde un punto de vista "social".

"En otras palabras, nuestros malos hábitos de vida se ¨contagian socialmente¨ a nuestro grupo familiar, de amigos, de compañeros de trabajo. Nuestra forma de vivir, a veces autodestructiva y muy acelerada es condicionante para quienes nos rodean y muchas veces es imitada por nuestros pares. Esto genera conductas nocivas que promueven la aparición de estas enfermedades no transmisibles que terminan afectándonos a nivel físico, psíquico y espiritual", explica la Lic. María Paula Martínez (M.P: 7.286), integrante del Departamento de Salud Mental de Clínica Diquecito.

Veamos cuáles son los tres principales malos hábitos "socialmente contagiosos", que pueden poner en peligro no solamente nuestra salud sino también la de nuestros pares:

  • Mala alimentación. La promoción de alimentos altos en grasas y azucares, comer fuera de hora, no comer y haber quitado de la dieta las frutas y las verduras, hace que desde niños comamos mal. Esto nos lleva primero al sobrepeso y luego a una instancia en la que la salud es puesta en riesgo, derivando en obesidad. Estas conductas de mala alimentación se imitan entre pares, y muchas de ellas están influenciadas por la publicidad o el entorno social. Los datos son contundentes: la obesidad afecta a un tercio de la población mundial, siendo la responsable de la aparición de otras patologías de consecuencias nefastas para la salud.
     
  • Sedentarismo. Hoy, la evolución del transporte y la tecnología, sumado a hábitos tales como largos periodos de tiempo frente al televisor o a elementos electrónicos, nos ha llevado a ser más sedentarios. Muchas veces pensamos en el sedentarismo como en la "no realización" de actividad física, y creemos que el no practicar actividad física no nos genera una ventaja pero tampoco nos perjudica. Esto es totalmente erróneo. De hecho cada vez son más las personas que padecen problemas de salud como consecuencia indirecta de su falta de movimiento, aun teniendo un peso corporal adecuado. Sin embrago, esto puede atenuarse sencillamente con pequeños cambios y propuestas hacia un estilo de vida más activo aun desde lo informal. Por ejemplo, optar por caminar en vez de usar siempre el auto, subir escaleras en vez de elevadores mecánicos, buscar propuestas recreativas que impliquen movimiento, etc.
     
  • Tabaquismo. Sabemos que el tabaquismo es un vicio mortal. Según la OMS, esta práctica mata a más de 7 millones de personas al año, de las cuales más de 6 millones son consumidores directos y alrededor de 890.000 son fumadores pasivos, expuestos al humo ajeno. Sabemos la responsabilidad del humo de tabaco en el desarrollo del cáncer de pulmón, pero también lo es del cáncer de estómago, próstata, hígado, cólon y recto; además de generar disfunción eréctil, enfermedad vascular periférica, enfermedades coronarias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquitis aguda y enfisema, entre otros. Sin embargo, este hábito está generado desde lo social aun en edades muy tempranas.
     
  • Dependencia al alcohol y a otras sustancias. En la actualidad el ser humano busca soluciones rápidas o escapistas a problemáticas que necesitan de la ayuda profesional para ser resueltas correctamente y no deriven en otras patologías que no solo afectan lo físico sino también nuestra salud mental. El consumo de alcohol es un ejemplo claro de hábitos adquiridos desde un contexto social que lo fomenta, ya sea desde las "previas" hasta las más sutiles "degustaciones" que se efectivizan en los distintos estratos etarios del tejido social. Estas prácticas pueden desencadenar de por si consecuencias trágicas (accidentes de todo tipo) como así también una silenciosa dependencia que destruye relaciones familiares, laborales y/o sociales

Claro está que estos hábitos de vida "socialmente contagiosos" son, en definitiva, generadores de "Enfermedades No Transmisibles". ¿Cómo abordar estas ENT? Es necesario un enfoque integral de la salud (cuerpo, alma y espíritu) para lograr una mejora en lo físico, acompañado esto de un cambio de hábitos que sostenga un nuevo estilo de vida, previniendo a futuro sus efectos nocivos en nuestra salud. En Clínica Diquecito trabajamos para prevenir o corregir conductas que nos enferman, en un espacio de alta reserva y contención.

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