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Las ventajas del “entrenamiento intermitente”

Muchas veces hemos escuchado la frase “no existe una actividad física ideal”. Esto es muy cierto, ya que los resultados positivos que genera la práctica de actividad física en nuestro cuerpo tiene más que ver con la constancia que con la práctica en sí. En otras palabras, de nada me sirve forzarme a hacer algo que no me gusta por el simple hecho de que “quema más grasas”, cuando existen otras opciones que puedo realizar en las cuales perduraré por más tiempo y obtendré mayores beneficios a mediano y largo plazo.

Sin embargo, también es importante mantenerse actualizado sobre los diferentes tipos de entrenamiento que existen, de manera tal de poder conocer las ventajas de cada método y poder aplicarlo a mis necesidades, maximizando así los resultados. En ese marco, en esta oportunidad hablaremos del “entrenamiento intermitente”.

Cuando nos damos cuenta de que estamos con sobrepeso y queremos comenzar a movilizarnos para eliminar esos kilos de más, seguramente recibiremos la recomendación de poner en marcha entrenamientos de tipo aeróbico. Si bien ya todos conocemos los amplios beneficios de esta actividad, en los últimos tiempos las investigaciones han demostrado que existen otros métodos más efectivos, y sumamente beneficiosos para lograr una mejora en la calidad de vida.

El entrenamiento intermitente –o ejercicio intermitente consiste en cambios permanentes de ritmo e intensidad. Para ser más precisos, se combinan piques a máxima intensidad con posteriores ejercicios de baja intensidad o pausa. Estas pausas son muy breves, con un escaso tiempo de recuperación hasta que se vuelve a comenzar con el ejercicio.
Para llevar a cabo un trabajo intermitente se deben organizar las sesiones siguiendo algunos parámetros propios de esta modalidad.

El tiempo de trabajo y de pausa no debe superar los 30 segundos. Las infinitas variantes en el ejercicio intermitente deben tener en cuenta el estado físico de cada persona, siendo la menor intensidad 30 segundos de trabajo cada 30 segundos de pausa, y a medida que se mejora el estado físico se deben disminuir estos tiempos, aumentando así la intensidad del trabajo.

Esta “dosificación” de los esfuerzos tiene varias ventajas frente al ejercicio aeróbico:

  • Nos permite trabajar a intensidades aeróbicas altas (adaptadas a nivel de nuestro entrenado).
  • Nos permite producir una pronta adaptación al ejercicio.
  • Se vislumbran en menor plazo mayores resultados en relación a la perdida de grasa corporal.
  • El método puede ser perfectamente realizado tanto por personas de escasa resistencia física como por deportistas de elite.

Pero el entrenamiento intermitente tiene otra ventaja distintiva: su versatilidad. Es que el sistema se puede aplicar tanto en trabajos de resistencia como de fuerza, lo que lo hace propicio para realizar circuitos que permitan, además de un sinfín de variantes, generar entrenamientos divertidos que nos mantengan motivados.

Pero, como toda práctica deportiva, desde Diquecito le recomendamos que antes de emprender un entrenamiento de este tipo, consulte a su médico y reciba el apto físico para poder hacerla. También, si usted nos visita próximamente, nuestros asesores del área de Ejercicio Físico lo ayudarán a poder adaptar este, u otro tipo de entrenamientos, a sus necesidades actuales, en pos de potenciar los resultados.

Así que ya sabe… ¡es hora de moverse!

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