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No es que coma mal, es culpa del frío...

¿Cuántas veces lo habremos responsabilizado por hacernos perder la línea? Y si, cuando el invierno arrasa con sus bajas temperaturas pareciera ser que nuestro cuerpo pide más, y más y más comida, y bien calórica. De hecho, está comprobado que en invierno un gran porcentaje de las personas tiende a subir de peso.

Pero… ¿hay razones para que esto ocurra? Si y no…

Cuando nuestro organismo enfrenta tiempo frío, éste requiere de una mayor cantidad de calorías para mantener su temperatura, y ante tal demanda solemos cambiar nuestros hábitos alimentarios. En otras palabras, a menor temperatura ambiente, más debe trabajar nuestro cuerpo para mantener la temperatura en los niveles adecuados. Eso genera un gasto que requiere de calorías extras.

Sin embargo, no se puede atribuir a esta situación involuntaria el hecho de que subamos de peso, ya que esto bien podría evitarse si se ingirieran los alimentos adecuados para estas condiciones. Además, esta demanda extra de calorías ronda apenas el 3 al 5 por ciento del total habitual. Esto varía según la temperatura media del lugar de residencia de la persona, y del grado de calefacción de los espacios en los cuales se desenvuelve a lo largo del día.

Pero además de comer más, existe un segundo elemento determinante en estos habituales incrementos de peso invernales: la interrupción de la práctica de actividad física al aire libre. Esto, sumado al incremento en el consumo de alimentos hipercalóricos tales como chocolates, salsas y guisos, genera un combo “explosivo”.

No todo está perdido

Si usted forma parte de este grupo de personas que prefieren no pesarse en invierno y que ante la llegada de los primeros calores de la primavera se arrepienten de algún que otro descontrol alimentario, compartimos con usted algunos consejos prácticos que lo ayudarán a mantener su peso aunque el frío quiera impedirlo:

  • Reemplace algunas ensaladas frescas por verduras cocidas. Puede hacerlo más atractivo elaborando panachés de verdura.
  • No abuse de las pastas o guisos.
  • No acompañe las infusiones con alimentos calóricos tales como chocolates o alfajores.
  • Mantenga su consumo habitual de fruta. Si le da mucho frío, puede reemplazarla por compotas, que pueden comerse tibias.
  • Agregue a su alimentación legumbres, lentejas, porotos y garbanzos, que dan calor al cuerpo sin necesidad de caer en comidas hipercalóricas.
  • Establezca la sopa como plato central, variando su preparación entre el arroz, los fideos, la avena y la clara de huevo batida. Las sopas deben ser espesas si serán tomadas como plato único.
  • A nivel líquido, tome muchas infusiones calientes al día en lugar de agua fresca. Éstas de por sí no tienen calorías, si se toman con edulcorante.
  • Tome caldos instantáneos, que si bien no tienen la consistencia suficiente para ser una comida central, mantienen al cuerpo en temperatura, aportándole pocas calorías extras.
  • A nivel condimentos, le recomendamos el picante y el pimiento. Estos dan la sensación de calor.

Y si pese a todas estas indicaciones no logra vencer los embates del frío y requiere nuestra ayuda profesional para bajar de peso, lo esperamos pronto en Clínica Diquecito. Si desea más información acerca de nuestro programa de descenso de peso, ingrese AQUÍ.

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