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“Tips” prácticos para bajar nuestro nivel de stress

Mucho se ha hablado ya acerca del stress. A esta altura todos sabemos que el mismo no es malo por sí mismo sino que puede ser nuestro aliado en momentos “críticos”, pero también sabemos que el problema se desata cuando éste se prolonga en el tiempo, generando graves perjuicios a nuestro organismo. Somos casi especialistas en stress, pero pese a ser conscientes de sus implicancias pareciera ser que seguimos tropezando una y otra vez con la misma piedra, y que mientras más nos proponemos a vivir una vida “relajada” –o, para ser más sinceros, al menos “menos estresada”-, más parece costarnos alcanzar tal objetivo.

La exposición a situaciones estresantes es una de las experiencias humanas más comunes, y a causa del intenso ritmo que estamos viviendo parece que ésta es cada vez más constante e intensa. Los disparadores de este stress permanente son muchos, entre ellos las cada vez mayores exigencias laborales, la hiperconectividad, los contratiempos diarios, la multiplicidad de frentes a atender, enfermedades y conflictos sociales, solo por nombrar algunos. Al margen de sus implicancias a nivel orgánico, -pudiendo éste disparar enfermedades que pueden tener serias consecuencias-, el stress tiene también un impacto emocional, pudiendo generar abatimiento, tristeza, irritabilidad, apatía, indiferencia e inestabilidad emocional, entre otras.

Según datos estadísticos de diversos estudios muestran que, la incidencia del stress en la población mundial ha aumentado en los últimos años. Un estudio reciente de las Naciones Unidas denominó al estrés como “La enfermedad del siglo XX”. En la misma línea, la Organización Mundial de la Salud la define como una “Epidemia Mundial”.
Ante todos estos puntos, es fundamental consultar a un especialista cuando se empiezan a ver síntomas, para que éste pueda hacer un diagnóstico diferenciado.

Consejos prácticos para alejarte del stress

Desde Diquecito queremos compartir una serie de consejos para reducir nuestros “niveles de stress” y poder proyectarnos en salud:

  1. Fijar metas claras y realizables. Este punto tiene que ver con el rendimiento personal desde el punto de vista de la actividad. Debemos saber “qué” puedo realmente hacer y “hasta dónde” puedo llegar. Asimismo fijarme metas realistas de hasta dónde quiero llegar, y guiarme por dichas metas. El planificar más de lo que puedo dar va a derivar indefectiblemente en stress; el prometer más de lo que sé que puedo hacer, derivará indefectiblemente en stress.
     
  2. Enfocarnos. Debemos revisar periódicamente nuestras prioridades y ver si no estoy derrochando mi vida, tiempo y energía en cuestiones que no lo valen, o que no ayudan al cumplimiento de mis metas. Si no tengo esta proyección o programación en el sentido de proyecto de vida, es muy difícil que las metas estén bien encaminadas, y estaré aceptando cualquier cosa, diciendo que “si” a todo, cargándome de responsabilidades que no me llevan hacia mi meta y generando un alto stress.
     
  3. Planificar el descanso: Hay personas que trabajan de lunes a lunes, y a pesar de no hacerlo en su oficina su cabeza no deja de funcionar y planificar, no guardándose un tiempo libre en el que pueda cambiar de actividades y mucho menos tener ocio y/o recreación. Sin embargo, lo ideal es poder establecer un corte diario en las actividades para descansar, ya sea una mini caminata, programar una salida, atender un hobby, etc. Ese corte será, al menos, un cambio que nos ayudará a emerger de la rutina laboral.
     
  4. Vivir un día a la vez: Es fundamental la idea de poder tener conciencia del “aquí y ahora”, es decir, que no me ate el pasado y que no me genere ansiedad el futuro. Sino más bien, vivir intensamente cada momento y disfrutarlo al máximo. Al vivir un día a la vez –esto no significa no tener planes sino no vivir mirando siempre hacia atrás o hacia adelante-, reduciré el stress propio de la incertidumbre por lo que me espera en el futuro.

Está claro que, como siempre decimos en Clínica Diquecito, lo más importantes es reeducarnos, cambiar nuestros hábitos de vida, dejar de hacer lo que me hace mal y potenciar todo aquello que me hace bien. En Diquecito podemos enseñarle cómo hacerlo. Conozca nuestro programa de “Stress y Burn Out” ingresando AQUÍ.

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