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Vida en Movimiento: Los grandes beneficios de realizar actividad física

Como todos sabemos, una vida sedentaria puede causarnos muchos problemas de salud. Y lo peor de todos es que los avances tecnológicos del siglo XXI han logrado que casi todo funcione a la distancia o con el menor esfuerzo posible, con el argumento de aumentar nuestra comodidad, pero sin advertirnos que esto va en detrimento de nuestra salud. Entonces, los incentivos para movernos son cada vez menores, y esta “simplificación” de nuestras tareas diarias nos ha “complicado” sobremanera en términos del bienestar de nuestro organismo y calidad de vida.

Dicho en otras palabras, todo se nos ha facilitado tanto que cada vez utilizamos menos músculos de nuestro cuerpo, lo que acrecienta nuestra inmovilidad y produce la lamentable pérdida de la masa muscular (ya que el músculo es directamente proporcional en su tamaño a la actividad física, observándolo por ejemplo en un brazo enyesado que durante 40 días se mantiene inactivo por una fractura y con el correr del tiempo al final está más chico en su tamaño que su homolateral que se mantuvo activo). Con todo eso vienen las consecuencias negativas para nuestra salud, muchas más de las que creemos.

En este sentido hay que destacar que los riesgos de la inactividad física no están ligados solo a personas que no estén en una situación ideal en cuanto a su peso corporal (sobrepeso u obesidad); por el contrario, las personas delgadas corren también serios riesgos de salud a causa de sostener un estilo de vida sedentario. Claro que el sobrepeso podría agravar el cuadro, pero el peso ideal no necesariamente es sinónimo de salud. Hoy se habla de pacientes con normopeso metabólicamente obesos (aquellos individuos que tienen un perímetro de cintura a la altura aproximadamente del ombligo de más de 102 cm. en el hombre y de 88 cm. en la mujer), los cuales tienen similares riesgos que el paciente obeso, con alteraciones metabólicas por dicha enfermedad.

¡Cuidado!

“El sedentarismo, la nutrición inadecuada y la falta de descanso son algunos de los factores que pueden afectar negativamente nuestra forma de llevar adelante una vida sana. Por eso, todo movimiento cuenta y suma para sentirnos mejor no solo físicamente, sino también mentalmente”, destaca el Dr. Rubén Salcedo, Director Médico de Clínica Diquecito.
En este punto muchos dirán: “no tengo tiempo para practicar actividad física”. Pero esta excusa típica puede ser fácilmente refutada.
En primer lugar, todos tenemos la posibilidad de hacernos un espacio en la agenda para realizar al menos media hora de actividad física. Acaso ¿cuánto tiempo por día perdemos viendo tele, o revisando el celular? Si no hacemos es en realidad porque no queremos.

En segundo lugar, y este punto es clave, no solo debemos pensar en el “ir a practicar” una actividad física (“actividad física formal”) sino en adaptar ésta a nuestras rutinas diarias (“actividad física informal”, la cual se ha observado que es tan importante como la formal). De esta manera estaremos generando un hábito de vida, un estilo de vida que traerá grandes resultados. Recordando que “la suma de estrategias es la mejor estrategia”, actividades sumadas como caminar hacia el trabajo, subir escaleras en lugar de tomar el ascensor, limpiar la casa, sacar al perro a pasear, implican de alguna manera acciones que pueden servir. Si aplicamos estas rutinas a lo cotidiano, evitando tomar el camino fácil, nos sorprenderemos de ver la manera en que comenzamos a sentirnos mejor.

Beneficios

A continuación, citamos solo algunos de los tantos beneficios de practicar actividad física:

  1. Sistema Nervioso. Mejora su rendimiento por la oxigenación y coordinación muscular. El cerebro es como el músculo: mientras más se utiliza, mejor funciona. La depresión, que es una epidemia muy común en nuestras grandes sociedades, es menos frecuente cuando se practica alguna actividad física.
     
  2. Sistema Respiratorio. Cuando no practicamos actividad física, utilizamos mucho la parte inferior del pulmón y muy poco la parte superior, produciendo que esta última se llene de mucosidad y que las unidades funcionales del pulmón, los alveolos, infecten y se colapsen, en especial en personas predispuestas por asma bronquial o por bronquitis crónica secundaria al hábito de fumar. La actividad deportiva reduce la tensión arterial, fortaleciendo los músculos y beneficiando al organismo de esta manera con una mejor oxigenación cerebral, y mejor rendimiento intelectual, además de una respiración más eficiente.
     
  3. Sistema Digestivo. Cuando practicamos actividad física los músculos del abdomen se contraen y se relajan rítmicamente, produciendo una especie de masaje sobre los intestinos que ayudan a la persona a mejorar su evacuación intestinal. Además, esto previene el cáncer de intestino grueso (el colon).
     
  4. Menos cansancio. Una persona sana al final del día tiene que terminar la jornada con sueño, pero no con agotamiento físico, de lo contrario significa que está fuera de estado físico, ya que la persona que no realiza actividad física llega más cansada al final del día que la que sí lo hace. Esto es lo mismo que correr un maratón: si la persona que está entrenada físicamente para correr 40 kilómetros sólo corre 2 kilómetros, ésta terminará muy bien el recorrido; en cambio una no entrenada terminará muy cansada.
     
  5. En la sangre. La sangre se vuelve más fluida, y eso evita que se formen coágulos al haber menos colesterol y menos triglicéridos. Un coágulo que se forma dentro del corazón o las venas, en especial en las várices venosas, viaja por las arterias y como éstas se van achicando de tamaño para llegar al cerebro o para poder llegar al pulmón se terminan produciendo las embolias de pulmón, de cerebro o de intestino, entre otros.
     
  6. Diabetes, triglicéridos y colesterol. El ejercicio físico es el mejor preventivo para la diabetes y para que las arterias no se tapen con colesterol malo. Sin movimiento, el músculo no utiliza los triglicéridos, el colesterol malo y el azúcar de la sangre que son su combustible, y éste va dando vueltas por las arterias y por las venas sin que se utilice, depositándose poco a poco en el interior de las arterias y propiciando la arterioesclerosis.
     
  7. A nivel cardíaco. La actividad física ayuda a mejorar el colesterol bueno, evita la presión alta y regula la frecuencia cardíaca. También aumenta la capacidad cardio-respiratoria y muscular.
     
  8. Elasticidad y movilidad. Con la inactividad física perdemos elasticidad y movilidad. Por ejemplo, cuando terminamos la actividad física y nos inclinamos hacia adelante para tocarnos los pies con las manos, llegaremos más o menos bien al objetivo; pero si llevamos mucho tiempo sin realizar ejercicio, sufriremos pérdida de elasticidad de la columna y no llegaremos ni a las rodillas.

Durante su estadía en Diquecito usted no solo realizará el tratamiento por el cual ha decidido visitarnos, o bien tomará un merecido descanso saludable, sino que realizará diferentes tipos de actividad física. Además, nuestros instructores especializados le enseñarán técnicas para ejercitarse aún en su poco tiempo disponible, y/o a seleccionar la actividad física ideal para usted. Para más información, consúltenos AQUÍ.

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